Era niño, y viajaba en un tranvía.
El cobrador pregunta: ¿A dónde vas?...
mi respuesta se ahoga en el silencio
de una vaga expresión de soledad.
El cobrador pregunta: ¿A dónde vas?...
mi respuesta se ahoga en el silencio
de una vaga expresión de soledad.
El hombre, insatisfecho, se impacienta
por mi mutis de seca parquedad.
Y al saber que yo era sordomudo,
suelta al aire una risa tan mordaz.
por mi mutis de seca parquedad.
Y al saber que yo era sordomudo,
suelta al aire una risa tan mordaz.
He leído en sus labios el sarcasmo
de sus frases hirientes, cual puñal,
que nos clava, carente de razones,
nuestra burda e ingrata sociedad.
de sus frases hirientes, cual puñal,
que nos clava, carente de razones,
nuestra burda e ingrata sociedad.
¡Señor, Señor….tú sabes que yo escucho….
mi sordera, a pesar de que es total,
percibe por el alma los sonidos
de la acústica que no oyen los demás.
mi sordera, a pesar de que es total,
percibe por el alma los sonidos
de la acústica que no oyen los demás.
Soy mudo….pero hablo en el silencio
el lenguaje del verbo universal;
un idioma tan simple y espontáneo
que algún día “hablará” la humanidad….
el lenguaje del verbo universal;
un idioma tan simple y espontáneo
que algún día “hablará” la humanidad….
Ethelwoldo Aldea Scholz, nació el 3 de agosto de 1932 en tembladera, provincia de Contumazá, departamento de Cajamarca (Perú). Autodidacta, es fundador de la Asociación de Sordos del Perú.





